La pandemia Covid-19 reconfiguró toda práctica y vivencia humana, en la medida en que desterritorializó los cuerpos del campo social y de las relaciones interpersonales en la búsqueda de condiciones de bioseguridad, propias de un contexto casi post-apocalíptico, para el que ningún ser humano estaba preparado.
En este campo minado de inseguridad y miedo, de preocupación y cuidado, uno de los mayores efectos secundarios fue el alejamiento del cuerpo como eje de actividad y locus de movimiento. Las artes no fueron la excepción, y por supuesto no lo fueron las artes escénicas tampoco. Y en ellas la falta de socialización y de movimiento corporal atentaron contra su propia ontología.
La práctica dancística en el proyecto El espacio en mí, del Laboratorio de Danza Contemporánea y Composición Coreográfica de la Universidad de Cuenca, abrió la posibilidad de reinterpretar el movimiento confinado y posicionarlo en el exterior, en una búsqueda por la recuperación de la movilidad y la libertad que son propias del arte de danzar. Y, en esa búsqueda también radicó la posibilidad de una reconstrucción de la propiocepción de cada participante del laboratorio, de una reconfiguración racional y sensible de sus corporalidades y sus capacidades como artistas de la escena.
En esa reconfiguración, también se significó de otra forma el espacio, como un elemento que asiste a erigir, directamente, la composición coreográfica. El espacio entonces operó como signo y significante, como narrativa y como metáfora, como causa y como consecuencia. La creación dancística fue, por tanto, un proceso de generación de sentidos afectada por el emplazamiento arquitectónico y espacial, por su huella en los cuerpos y por la manera en la que este los contuvo. Pero también ese espacio fue transfigurado por el movimiento, reinterpretado por el tránsito y la energía de la danza, para entenderlo y vivirlo de maneras remozadas, en un momento históricamente tan crítico.
Los productos finales, el libro digital y el videodanza, representaron así el lugar para compartir esa experiencia del proceso creativo, para ponerla en la palestra y buscar la reactivación de otros cuerpos, de otras sensibilidades. Para contagiar, en la mejor acepción de la palabra, del placer por el movimiento y la recuperación de la movilidad en un contexto pandémico, que redujo las posibilidades de encuentro y movilización.

https://www.youtube.com/watch?v=eOFo_RXA8ok&t=34s

Libro "El espacio en mí" en línea: https://drive.google.com/drive/folders/1jBkP1ekBJiWEf_cUAZkOHLwBijgiUbT7

Artículo académico en RIPA: https://publicaciones.ucuenca.edu.ec/ojs/index.php/revpos/article/view/4463?fbclid=IwAR0WsTjF3g8ZDLU-UX572pbo_wWxub5K8K-U09Ok58oWy_M8_kVliXJ3sn4

"El espacio en mí" en swissinfo.ch: 

https://www.swissinfo.ch/spa/ecuador-danza_-el-espacio-en-m%C3%AD---gesto-nost%C3%A1lgico-en-danza-que-quiere-borrar-a-la-pandemia/46828640

Dirección: Ernesto Ortiz

Intérpretes/creadores: Ernesto Ortiz, Carlos Cortéz, Alexis Bermeo, Natasha Salas

Música: Libertad Figueroa  
Video: VectorCreativo / Pedro López
Diseño gráfico: Adn Montalvo / Mujica TMP
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